Pregunta:
¿Han pensado alguno o alguna predicar el día de mañana? Predicar a los padres y, ¿por qué no a los niños? Sobre el horrible acto de celebrar Halloween.
Que además de ser una fiesta pagana, tiene sus orígenes en el ocultismo celebrado por los antiguos druidas, que pertenecían a los Celtas. Realizaban sacrificios humanos con los niños al “señor de la muerte” que era el dios que ellos adoraban.
El 31 de octubre, actualmente, es un día especial, para los satanistas; que es, de acuerdo a uno de los miembros de esta secta, «el único día en que pueden invocar al diablo y pedirles sus deseos».
¿Qué dice la Biblia?
Les comparto algunos versículos que pueden enseñarles a los padres:
Probablemente algunos padres les dirán que sí creen en Dios, pero no ven nada nocivo en esta celebración. Mas Dios dice y advierte.
«No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios» —1 Corintios 10:21
No podemos amar a Dios y al demonio al mismo tiempo. El reino de los cielos no es de los imparciales. Debemos amar y obedecer a Dios en todo momento de nuestra vida.
Recordar a los padres que no permitan que el diablo los engañe, viendo inocencia en esta festividad pagana:
«Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos» —Efesios 5:6-7
¡Tenemos que alejarnos de las tinieblas!
«Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas» —Efesios 5:11
Recuerden que satanás ama vestirse de oveja, mostrarnos la “inocencia” en actos y prácticas completamente negativas para nuestro espíritu.
Porque Dios dice:
«No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti» —Deuteronomio 18:10-12
Hubieron hombres que sí lo hicieron con sus hijos, por medio de sacrificios:
«Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo, según las prácticas abominables de las naciones que Jehová echó de delante de los hijos de Israel» —2 Reyes 16:3-4
«E hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira» —2 Reyes 17:17
Pasarlos por fuego, significa SACRIFICIO. ¿Y qué es lo que se sacrifica en Halloween? A los niños.
Satanás hace esto porque, para Jesucristo, los niños son lo más valioso. Para esto los corrompe, les hace creer a sus padres que está celebración no es nada malo, sino inocente; es el primer paso para debilitar su conciencia y llevarlos a una vida de tinieblas lejos de Dios.
¿Es esto un juego?
¿Creen que haya inocencia en una celebración en donde un niño vaya disfrazado de Satanás, de cadáver, de brujo, de muerte y de destrucción por las calles?
Esto no es claramente de Dios.
«Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él» —1 Juan 1:5
Y finalmente, lo más importante. Jesús ama a los niños, por eso advirtió de que no les hicieran daño.
«En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.
Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar» —Mateo 18:1-6
No hagamos tropezar a los niños y mucho menos con prácticas espiritistas.
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Los invito a predicar, amigos. Tenemos que sentir amor por los perdidos y debemos, como hijos de Dios, enseñarles el evangelio.
Amén